Oscar Ayala: Métodos sucios hacía energías limpias

Santiago de Cali, Noviembre 29 de 2014

Bastante movido luce el panorama energético global al cierre del 2014.

El otrora omnipotente cartel internacional de productores de petróleo finalmente se está resquebrajando.

Curiosamente, las nuevas posibilidades tecnológicas extractivas de países como EE.UU y Canadá están haciendo declinar aceleradamente los precios del petróleo. Ya los señores de la OPEP se han dado cuenta que una decisión suya de reducir la producción no necesariamente recuperará los precios, menos aún a los niveles escandalosos a los que han llegado en el pasado reciente.

Afortunadamente uno de los efectos de la escalada de precios del petróleo ha sido incentivar la investigación y desarrollo en tecnologías diversas, muchas de ellas limpias y renovables. Hoy el mundo cuenta con una batería importante de fuentes energéticas viables a macro y micro escala, con las cuales se pueden desarrollar fuentes energéticas factibles con tecnologías que capitalizan el poder energético del viento, el aire, el sol, las caídas y corrientes de agua y hasta en el poder térmico de la tierra y los diferenciales de calor que proveen diferentes sustancias.

Al mismo tiempo, y como una consecuencia obvia del terrible desastre ambiental y de salud pública generado por la destrucción de tres reactores de la planta nuclear de Fukushima, causada por el devastados tsunami japonés de hace unos años, el mundo cayó en cuenta que la energía nuclear, con mucho, no es aún una fuente segura ni confiable de energía. Este es otro ingrediente que ha ayudado a enfocar baterías en tecnologías limpias y renovables.

Paradójicamente, ni el irresponsable “tapen-tapen” del gobierno japonés, ni las avanzadas investigaciones en tecnologías limpias, ni la desazón de los jeques petroleros otrora todopoderosos, pueden ocultar un hecho irrefutable detrás de todo esto: la utilización de métodos de explotación sucios y peligrosos como el fracking, que puede recuperar sustancialmente mayores cantidades de petróleo en yacimientos convencionales, y la explotación de gas carbonífero y arenas bituminosas, altamente contaminantes, es lo que nos está conduciendo a esta curiosa e interesante coyuntura energética. Por ahora, el planeta sufre más de lo que avanza.

Oscar Ayala A. (Consultor Genus Global)
OSCAR AYALA Y ASOCIADOS
CORPORACION LID (LABORATORIO DE INNOVACION AZUL)

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